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Tema 5. MORAL SEXUAL.

V. MORALIDAD DE LA SEXUALIDAD

Y DEL MATRIMONIO

1. FUNDAMENTOS DE UNA ETICA SEXUAL

1.1 LAS DIMENSIONES DE LA PERSONA HUMANA

La sexualidad expresa y realiza todas las dimensiones de la persona humana en su unidad psicosomática[1]. Ante la sexualidad los pueblos primitivos tenían cierta normatividad, que hace entrever la necesidad de una Ética para éste campo, ya que trata de un comportamiento humano, que ha de humanizar la fuerza instintiva del hombre subordinándola a su propio comportamiento[2].

La sexualidad humana es un fenómeno de gran amplitud, que afecta y engloba todas las dimensiones del ser humano en una unidad que constituye al hombre. La persona humana es hombre o mujer, y lleva inscrita esta condición en todo su ser.[3]

Antes que hablar de instinto es mejor utilizar la expresión “pulsión sexual”, ya que esta dicción hace comprender mejor la sexualidad, en cuanto alude a las diversas dimensiones de la sexualidad: biológica, psicológica, socio-cultural, existencial y mistérica.

El hombre es imagen de Dios, allí donde él es uno; carne y espíritu unificados, en el centro más personal caracterizado por la relacionalidad. El  hombre es “para el otro” igual que es “por el otro”. Es en esto donde él es imagen de Dios.

La sexualidad humana participa plenamente de la imagen: ella define al hombre como imagen de Dios, en cuanto que ella es el signo visible, la expresión externa de aquello que es el hombre constitutivamente relacional en centro más personal de su ser.[4]

1.1.1 Dimensión Biológica: El Significado de la dimensión Biológica, halla, su sentido en las dimensiones unitiva y la procreativa.

Dentro de la sexualidad humana encontramos  entre otros estos niveles:

  • Sexo Cromosómico: Es la determinación genética del sexo, la diferencia de sexo se da según un paralelismo cromosómico.
  • Sexo gonádico: Es la determinación de glándulas que originan la fisonomía y los genitales que aparecen ya en la vida embrionaria. Y marca la diferencia fundamental de los órganos sexuales, masculinos y femeninos, tanto internos como externos.
  • Sexo Hormonal: Es la determinación y diferenciación sexual por las hormonas sexuales, que tienen un efecto global sobre el comportamiento humano.

1.1.2 Dimensión Psicológica: La sexualidad es un fenómeno vinculado al sistema nervioso, por lo tanto es fenómeno de deseo psíquico llamado “Eros” o impulso sexual que ha de abrirse a la luz a la revelación y convertirla en conducta y lenguaje de amor y la comunión.[5]

1.1.3 Dimensión Sociológica: Para evitar que la sexualidad caiga en un intimismo de tipo psicológico o biológico o un sociologismo extremista el Ser humano ha de hacer conocer públicamente el amor y hacer que sea jurídicamente aceptado por la sociedad, lo institucionaliza por medio del matrimonio donde orienta y organiza sus impulsos sexuales en actos conscientes y responsables.

1.1.4 Dimensión Mistérica o cristiana: Por el encuentro de la Biblia y la Teologia, se nos ofrece una cosmovisión cristiana de la sexualidad, con referencia a la fe, con algunos principios básicos:

  • Desacralización-humanización: desmitifica la sexualidad humana, ya que Israel rompe con la mitología y el ritualismo de pueblos vecinos de otras religiones. Hombre y mujer son fruto de la obra creadora de Dios.
  • Alteridad o apertura al otro: El matrimonio ha sido querido por Dios desde el principio, señala el aspecto procreativo de la sexualidad (Gn 1, 28; 2, 24)[6].
  • Integración del amor humano en el misterio de la salvación: Dios es el esposo, el pueblo la esposa. Las relaciones son el drama de la pareja humana, drama de amor y de infidelidad, de fecundidad y de infecundidad, como lo narran los profetas en el Antiguo Testamento, especialmente Óseas.

Plena realización en Cristo: El misterio escondido durante muchos siglos (Ef 3, 9) Cristo viene a desvelarlo y cumplirlo. La unión del varón y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne, la generosidad y fecundidad del creador[7].

Síntesis: La complejidad de la sexualidad se resuelve en una unidad que se llama persona en cuatro dimensiones o rasgos caracteristicos:

1. Altura: La sexualidad abarca toda la persona humana[8]. Esta engloba a toda la persona y se dirige a la conquista de la madurez integral.

2. Longitud: La sexualidad es una realidad dinámica. Y se encuentra en continua evolución, progresiva o regresiva.

3. Anchura: Fuerza para edificar la persona. La sexualidad, esta dirigida a la dialogicidad  y complementariedad de las personas.

4. Profundidad: La sexualidad está situada en le centro de la persona. Tiene tres valores: Sexo, eros y ágape.

La sexualidad es una de las manifestaciones de la madurez personal y social, no es algo puramente biológico sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal [9].

El concilio Vaticano II en la G. S. 23  dice: “La sexualidad es un elemento básico de la personalidad;  un modo propio de ser,  de manifestarse,  de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Por eso es parte integrante del desarrollo  de la personalidad y de su proceso educativo”

1.2 FENÓMENO DE LA SEXUALIDAD

Frente a la concepción de la sexualidad cargada de enigma y de misterio, ésta  ha de aparecer hoy como una realidad que ha de ser liberada.  Así nació un movimiento de liberación sexual, como rechazo a las normas alienantes de otros tiempos.  Pero, de otra parte, también se ha exagerado y se ha caído en un libertinaje sexual que incluso ha originado un desenfreno y la deshumanización que ha convertido al sexo en un ídolo[10], llegando incluso a una banalización o trivialización de la sexualidad.

En nuestra cultura pluralista y post–moderna existen distintas concepciones de la sexualidad, estas son algunas visiones de la sexualidad:

-       La visión hedonista y utilitarista: Devalúan y desprecian la sexualidad reduciéndola simplemente al placer por el placer y la búsqueda de la suma máxima del mismo.

-       La tabuísta: Ve en la sexualidad algo misterioso inaccesible y prohibido irracionalmente.

-       La farisaica: Busca salvar apariencias.

-       La nihilista: Ve a la sexualidad como un valor irrealizable, pues el otro es simplemente el enemigo.

-       La pornográfica: Se acude a la sexualidad buscando un placer erótico con fines económicos.

-       La pansexualista: Es una exageración por la cual se ve al comportamiento humano basado únicamente en el instinto sexual.

-       La romanticista: Ve al amor humano separado de la sexualidad, como un amor platónico.

El problema está en que no se tiene clara la diferencia entre la sexualidad humana y animal; entre sexualidad conyugal y difundida. Además no se tienen claros los conceptos de los términos sexualidad y genitalidad. La sexualidad engloba las características que determinan la manera de ser como hombre o como mujer. Su significado se da por el carácter unitivo y procreativo, mientras la genitalidad es la base biológica de la sexualidad y el ejercicio de los instintos genitales.

Pero, también nuestra época está cargada de un positivismo que ha llevado a la liberación sexual, que ha inaugurado una búsqueda de adultez y autonomía ética, sustituyendo el miedo y la ignorancia de la vedad de sexo y la dimensión social de la sexualidad; este movimiento también ha ayudado a hacer un acercamiento progresivo a la verdad del sexo.

El hombre como ser espiritual está polarizado hacia Dios y sus semejantes. En el hombre, este movimiento se hace humano, no sólo fisiológico sino consciente; se convierte en un signo de amor y donación; si se queda en sólo lo instintivo este no es capaz de regular un comportamiento humanizante [11].

1.3 FINALIDAD DE LA ÉTICA SEXUAL.

La finalidad de la ética sexual es la humanización de la líbido, purificándolo de sus componentes agresivos y mentirosos y convertirla en una fuerza dócil e integrada, como un instrumento o vehículo de encuentro y relación personal.[12]

La moral cristiana de la sexualidad tiene por objeto la tutela y promoción del amor  humano.

El placer que no es en sí pecado, sino que, depende del acto que lo produce, “El placer de una acción buena es bueno, el placer una acción mala es malo” El hombre vive el placer en todas las instancias: en el amor, la comunión, la ternura…, la falla es reducir la sexualidad a mera genitalidad “el placer en sí mismo”.

El pudor es un mecanismo psicológico[13] de defensa, de respeto al a intimidad, para que el sexo no pierda su misterio y candor humano.[14] El pudor, es en consecuencia, una virtud humana, en cuanto inclina a la persona  a la defensa de su propia dignidad y a la ejecución de actos y a la  promoción de actitudes que propician la integración de  toda la persona. Este puede considerarse también  como una virtud cristiana, en cuanto reconoce y tutela, la cuasi-sacramentalidad del cuerpo humano y la riqueza de significado, en la entrega amorosa que encuentra su plenitud en la fe en la encarnación y la resurrección.

1. 4 EL AMOR COMO BASE Y CONTENIDO DE LA MORAL

“El amor es inseparable de la sexualidad”, ya que  la sexualidad se integra, y alcanza su libertad creadora y su fidelidad cuando encuentra su sentido y objetivo en el amor humano y Divino. Amar es la comunicación de dos personas que mutuamente se han ofrecido como regalo su “yo” más profundo y personal bajo un ambiente de libertad, de entrega total y permanencia, que supone madurez personal y la entrega amorosa.

Amar es una apertura a un nosotros,  Antoine  de Saint-Exupéry, dice, “Amar no es mirarse uno a otro a los ojos, sino mirar juntos en la misma dirección”.

Las energías sexuales deben ser formadas, potenciadas y elevadas, no sólo al eros, sino a la amistad por el ágape, el amor como don y entrega desinteresada[15].

El amor es la entrega total y personal de dos “yo” que se unen en comunión de estabilidad y perseverancia y que en el amor conyugal adquieren exclusividad y perseverancia buscando un nosotros. [16]

1.5 PELIGROS DE LA SEXUALIDAD

Existen varios peligros ante la sexualidad. Estos son: el rigorismo que ve la sexualidad como algo pecaminosos olvidando que ésta es un don de Dios[17]. otro peligro es el laxismo que deja pasar todo como si no hubiera ningún pecado en contra de la sexualidad y se olvida que “en el pecado sexualidad no hay parvedad de materia” poniendo como axioma “el sexo con amor no es pecado”. Otros afirman al placer como la norma de la vida, buscando en todo el placer por el placer, para el caso de los hedonistas; por el contrario en el espiritualismo exagerado surge una idea extrema que ve en la sexualidad un cierto angelismo de manera que la castidad es una virtud angélica.

El riesgo de estas visiones peligrosas acerca de la sexualidad es reducir la sexualidad al plano biológico olvidando el amor como fundamento de la persona, hasta que es tomada con ambigüedad, permisividad, deshumanización y perversión.

1.6 SEXUALIDAD Y AMISTAD

“La sexualidad abarca todos los aspectos de la vida y de la persona humana en la unidad de su cuerpo y de su alma”[18]. La sexualidad al compendiar todas las dimensiones humanas, quiere decir que, la alteridad es un llamado al servicio tierno, generoso y bondadoso, de la amabilidad, con las otras personas, como realización genuina de su dignidad y vocación. De esta manera, podemos decir que la sexualidad se transforma en amistad, de lo contrario sería inmoral. La verdadera amistad es sincera y abierta  y dice la misma Escritura: “el amigo persevera en la angustia, comparte tu mesa, se alegra en la alegría, sufre en la angustia, no tiene precio” (Eclesiastico 6,5-17).

1.6.1  Valoración del pecado sexual: Todo pecado sexual tiene materia grave.[19] Está en contra del sexto mandamiento y su nombre es la lujuria que desordena el placer sexual por el placer, separando a la sexualidad de sus finalidades unitiva y procreativa. Además, la masturbación, la fornicación, la pornografía, la prostitución, la violación, la homosexualidad[20], las relaciones sexuales prematrimoniales, la anticoncepción[21], el adulterio[22], el divorcio, el incesto, la poligamia, la unión de hecho son ofensas graves contra la sexualidad y el matrimonio.

Actualmente se pone en estos criterios[23]:

1. La gravedad del comportamiento sexual se mide no por el desorden biológico sino por la dimensión personal.

2. El mantener la gravedad de estas faltas, es en pro de la madurez de la persona y de su integración a la comunidad.

3. Todo pecado sexual debe ser juzgado separadamente.

1.6.2  La virtud de la castidad: La virtud de la castidad forma parte de la virtud de la templanza, por ella se racionalizan las pasiones y la sensibilidad humana, además pertenece a las virtudes morales, es un don de Dios y un fruto del trabajo espiritual. Por la castidad el hombre mantiene la integridad de las fuerzas de la vida y asegura la unidad de su persona[24].

La castidad se logra en un proceso del dominio de sí, que dura toda la vida, ya que tiene unas leyes de crecimiento personales y sociales[25].

Las ofensas contra la castidad son:

La fornicación: es la unión carnal del hombre y la mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de la persona y del a sexualidad humana, además es un escándalo grave si de por medio hay corrupción de menores[26].

La pornografía: es dar a conocer y exhibir ante terceras personas actos genitales de manera deliberada y con fines lucrativos. Es una falta grave a la castidad ya que desnaturaliza el acto sexual, deshumaniza a quienes la realizan por convertirlos en objetos de placer y a unos y a otros los introduce en la ilusión de un mundo ficticio[27].

La prostitución: propiamente dicha es la utilización del propio cuerpo con fines eróticos, sin embargo, el proxenetismo, es decir la utilización del cuerpo de los demás, también es prostitución. Es una falta grave que atenta a la dignidad de la persona que se prostituya y quien paga peca contra si mismo por profanar su cuerpo Templo del Espíritu Santo. Además, la prostitución es una lacra que afecta a toda la sociedad, aunque su gravedad es atenuada por la miseria, el chantaje, y la presión social[28].

La violación: es forzar o agredir con violencia la intimidad sexual de una persona. Es un acto intrínsecamente malo porque atenta contra la justicia y la caridad, lesiona el respeto, la libertad, la integridad física y moral de una persona y le afecta para toda la vida. Es mas grave aún se es incesto o violación de un educador[29].

La imaginación y el deseo: Jesús vino a restaurar la pureza de la creación, por eso los pecados contra la sexualidad, van hasta lo más íntimo del hombre (Mt 5, 27-28), por eso es necesario educar la imaginación, sin represión ni obsesión. El deseo es malo cuando es producido por la evasión y la pérdida de tiempo que lleva a pensar de una manera degradada de la sexualidad y al culto idolátrico del sexo.

2. ALGUNAS CUESTIONES DE ETICA SEXUAL.

Una sexualidad bien entendida en todas sus dimensiones es rica fuente para la comprensión de la ética sexual en lo que se refiere a su necesidad para hombre, a su finalidad y fundamentos; de aquí la necesidad de dar orientaciones sobre algunas cuestiones concretas de ética sexual en base a la fundamentación y normas del Magisterio de la Iglesia.[30]

2.1. LA MASTURBACIÓN.

“Por masturbación ha de entenderse la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo.”[31]

Comportamiento humano que se expresa a través del ejercicio sexual solitario o sin relación propiamente interpersonal.

2.1.1. Diferenciación: Existen algunas distinciones:

èDesde la dimensión evolutiva del individuo no es lo mismo en un adolescente (que se encuentra en un proceso de Maduración), que en un adulto (que ya es fijación o regresión).

èConsiderada en su dimensión de presente, según los diferentes estratos de lo sexual: Una es la de Carácter Biológico (desahogo fisiológico del purito sexual) y otra la de carácter Psicológico (Implicación del Yo o de toda la persona más seriamente).

èPor razón de su “normalidad Psicológica: Una que es síntoma de una actitud egoísta (búsqueda del placer, debilidad, carencia de objeto sustitutivo) y otra que es síntoma de fallas psíquicas (neurótica, unida a fobias,  obsesiones o compulsiones), o perversa por su carácter narcisista.

èPor la razón de la frecuencia: Una es la masturbación accidental y otra la habitual donde hay un fijación.[32]

2.1.2  Juicio Moral: La psicóloga moderna ofrece diversos datos válidos y útiles en tema de masturbación para formular un juicio moral equitativo sobre la responsabilidad moral y para orientar la acción Pastoral.[33]

Orden moral objetivo: “El Magisterio de la Iglesia ha afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínsecamente y gravemente desordenado. La razón principal es que el uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice esencialmente a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine.[34]

Orden moral subjetivo: En cuanto a la culpabilidad subjetiva, la inmadurez de la adolescencia, que a veces puede prolongarse más allá de esa edad, el desequilibrio psíquico o el hábito contraído pueden influir sobre la conducta, atenuando el carácter deliberado del acto, y hacer que no haya siempre falta subjetivamente grave. Sin embargo no se puede presumir como regla general la ausencia de responsabilidad grave.[35]

1.1.3. Acción Pastoral o Terapia[36]: En cuanto a la terapia hay que tener en cuenta la necesidad de una evolución progresiva, que conduzca a la maduración de la persona en todos sus niveles, a su vez contribuir para que se de la verdadera integración de lo sexual en toda la persona humana.

Por otra parte, siendo la masturbación síntomas de problemas más profundos, la terapia ha de estar ordenada a conocer y combatir de fondo la razón que motiva tal comportamiento.

Finalmente, se hace necesaria en esta campo, una educación profunda de la fe la esperanza, la caridad y la Justicia, hasta llegar a la convicción de que quien progrese en el conocimiento de Dios, en el gozo de la fe y la esperanza, quien se siente afirmado y amado por los demás, quien descubre en si mismo cada vez más la capacidad de amar, de respetar al prójimo y comprometerse por la justicia, no podrá desarrollar en sí un síndrome masturbatorio.

2.2 LA HOMOSEXUALIDAD.

Designa las relaciones sexuales entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo.[37] Es una desviación de la diferencia corpóreo-espiritual y de las tendencias complementarias que caracterizan el sexo y sus funciones.[38]

2.2.1. Distinción y Causas: La causa de esta inclinación anormal hacia personas del mismo sexo es, en ocasiones, una deficiencia orgánica o un desorden psíquico, pero puede provenir también de culpas personales o de indebida educación durante la infancia y la adolescencia.

èDistinción entre homosexuales cuya tendencia proviene de una educación falsa, de falta de normal evolución sexual, de hábito  contraído, de malos ejemplos, y de otras causas análogas, es transitoria; y aquellos que son irremediablemente tales, por una especie de instinto innato o de constitución patológica que se tiene por incurable.[39]

èDistinción entre tendencias homosexuales (estructura) y comportamiento de tipo homosexual. Esta distinción es importante porque las tendencias homosexuales, sobre todo si son de naturaleza irreversible, no están sometidas en cuanto tendencias al juicio moral, el problema moral surgiría sobre una eventual profilaxis y sobre la posibilidad y obligatoriedad de una terapia.

èDistinción entre  homosexualidad primaria o exclusiva y bisexualidad o bisexualismo.  De la homosexualidad primaria se dice que es irreversible, esto quiere decir que en el momento actual, desconociéndose la totalidad de las cusas, no hay terapias que permitan la reversibilidad de tales tendencias. Cuando se habla de bisexualismo se está indicando una estructura ambivalente de la sexualidad, con tendencias tanto homosexuales como heterosexuales.

2.2.2 Juicio Moral:

Valoración objetiva: Los actos homosexuales son intrínsicamente desordenados, son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.[40] Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable.

Valoración subjetiva: La culpabilidad debe ser juzgada con prudencia y comprensión. Al respecto el catecismo de la Iglesia Católica nos dice:”un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas”.

No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una autentica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitara, respecto a ellos todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, sin son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de condición”.[41]

2.2.3. Acción Pastoral: Cuando se trate de una enfermedad síquica, los pacientes han de ser tratados con la debida comprensión; en tales casos el recurso obligado son el medico y el Psicólogo.

  • Fuera de los casos francamente patológicos, la ascesis cristiana puede corregir el vicio que los genera.[42]
  • Las personas homosexuales deben ser acogidas en la acción pastoral con comprensión y sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades y su inadaptación social.
  • Prevenir su aparición asegurando al niño o la niña una armonía familiar educativa con la participación de ambos progenitores.[43]

2.3 RELACIONES SEXUALES PREMATRIMONIALES

Unión sexual entre novios antes del matrimonio. Novios son: las parejas psicológicamente maduras en su relación y que están seriamente comprometidas a un futuro matrimonio. Esta delimitación descarta cualquier otro tipo de relación como prostitución, el amor libre, el matrimonio a prueba en cuanto se refiere al juicio moral.[44]

2.3.1. Juicio Moral: El trato sexual extramatrimonial y prematrimonial debe considerarse un desorden grave, porque allí no existe una efectiva y estable vinculación profunda de las personas, como la que existe en el matrimonio, y porque entonces no se puede asumir responsabilidad personal respecto del compañero o de la compañera y de la eventual descendencia.

Por más firme que sea el propósito de contraer matrimonio de quienes se comprometen en estas relaciones prematuras, es indudable que tales relaciones no garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relación interpersonal entre un hombre y una mujer queden aseguradas, y sobre todo protegidas contra los vaivenes y las veleidades de las pasiones. La unión carnal no puede ser legítima sino cuando se ha establecido una definitiva comunidad de vida entre un hombre y una mujer.

Son desorden grave porque[45]:

  • Son expresión de una realidad que no existe.
  • Son un lenguaje que no encuentra correspondencia objetiva en la vida de las dos personas aun no constituidas en comunidad definitiva.
  • No responden verdaderamente a las exigencias de su propia finalidad y de la dignidad humana.
  • Excluyen, en su mayoría, la prole; o si se da, los hijos se ven privados de la convivencia estable en la que puedan desarrollarse, como conviene, y encontrar el camino y los medios necesarios para integrarse en la sociedad.

Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. Reservaran para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal.[46]

Desde el punto de vista subjetivo (imputabilidad), pueden existir costumbres sociales, prejuicios culturales, situaciones objetivamente difíciles, inmadurez personal no culpable que obscurecen el entendimiento e influyen en la voluntad.[47]

2.3.2 Acción Pastoral:

  • Creación de grupos juveniles, en que las parejas de novios puedan hacer una experiencia de vida cristiana que les permita hacer frente a las influencias negativas del ambiente externo.
  • Brindar una verdadera educación a los jóvenes donde descubran y aprecien los valores contenidos en la norma.

2.4 EL ADULTERIO. [48]

“Habéis oído que se dijo: “no cometerás adulterio”. Pues Yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”(Mt. 5, 27-28).

Designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno esta casado, establece una relación sexual, aunque ocasional, comenten un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio

2.4.1 Juicio Moral: El adulterio contradice el sí que los contrayentes se dan en la boda y que renuevan de continuo con la convivencia matrimonial. Los cónyuges adúlteros actúan contra la veracidad de su entrega o inducen a hacerlo al cónyuge con el que pecan. El acto constituye una grave trasgresión contra la justicia y el amor aunque los cónyuges se hayan dado mutuamente permiso para hacerlo. Y ello por que el adulterio es inconcebible con el amor y la fidelidad debidos al cónyuge engañado.

El adulterio es una injusticia. El que lo comete falta a sus compromisos. Lesiona el signo de la alianza que es el vínculo matrimonial. Quebranta el derecho del otro cónyuge y atenta contra la institución del matrimonio, violando el contrato que le da origen. Compromete el bien de la generación humana y de los hijos, que necesitan la unión de los padres.

2.5 LAS RELACIONES SEXUALES SON LICITAS SOLO DENTRO DEL MATRIMONIO.

Para que la unión sexual responda verdaderamente a las exigencias de su propia finalidad y de la dignidad humana, el amor tiene que tener su salvaguardia en la estabilidad del Matrimonio.[49]

Únicamente en el matrimonio se verifica la conexión inseparable querida por Dios, entre el significado unitivo y el pro-creativo de tales relaciones dirigidas a mantener, confirmar y manifestar una definitiva comunión de vida, “ una sola carne”, mediante la realización de un amor humano, total, fiel, exclusivo y fecundo como es el amor conyugal. Por esto, las relaciones sexuales fuera del contexto matrimonial, constituyen un desorden grave.

En el matrimonio, la intimidad corporal de los esposos viene a ser un signo y una garantía de comunión espiritual. “La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan el uno al otro con los actos propios y exclusivos de esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo intimo de la persona humana, en cuanto tal ella se realiza de modo verdaderamente humano solamente cuando es parte e integrante del amor con que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre si hasta la muerte.[50]

“Los actos con los que los esposos se unen íntima y castamente entre sí son honestos y dignos, y, realizados de modo verdaderamente humano, significan y fomentan la reciproca donación, con la que se enriquecen mutuamente con alegría y gratitud.[51]

Por la unión de los esposos se realiza el doble fin del matrimonio: el bien de los esposos y la transmisión de la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de los cónyuges y comprometer los bienes del matrimonio y el porvenir de la familia.[52]

2.6 DROGA Y DESORDEN SEXUAL.

Una sociedad permisiva que no ofrece valores sobre lo cuales fundamentar la vida, favorece evasiones alienantes a  las  que son sensibles especialmente los jóvenes. Esta tensión y problemática de la vida la evaden en la droga. Algunas substancias aumentan la sensibilidad al placer sexual bien general, disminuyen la capacidad de autocontrol y de defensa. El abuso prolongado de la droga lleva a la destrucción física y psíquica.

Droga y autonomía, mal entendida, y desorden sexual se encuentran muy a menudo juntos.

Este flagelo priva del uso de la razón, es alienante, extingue todo esfuerzo de superación, y destruye la integridad física y moral; por tanto su uso indiscriminado, lejos de cumplir prescripciones médicas, y su producción clandestina constituyen una falta grave en cuanto que incitan a prácticas contrarias a la ley moral.[53]

3. MATRIMONIO Y CELIBATO SACERDOTAL

“La virginidad  y el celibato  por el Reino de Dios no sólo no contradicen  la dignidad del matrimonio, sino que  la presuponen y la confirman.  El matrimonio y la virginidad  son dos modos de expresar  y de vivir el único  Ministerio  de la Alianza de Dios con su puesto. Cuando no se estima el matrimonio, no puede existir  tampoco la virginidad  consagrada: cuando la sexualidad  humana no se considera  un gran valor donado por  el Creador  pierde significado  la renuncia por el Reino de los Cielos”[54]

3.1 TEOLOGÍA  DEL MATRIMONIO

3.1.1 Noción de Matrimonio: El matrimonio es una comunidad íntima de vida entre un hombre y una mujer  fundamentada en  el amor responsable  de una alianza  permanente en la complementariedad de las dos personalidades para lograr  juntos una realización mediante la mutua donación. Este consorcio  de vida, por su misma  índole  natural, está ordenado  al bien de los cónyuges, a la generación y a la educación de la prole, elevado  por Cristo  a la dignidad de sacramento  entre bautizados  (C.I.C c/055).[55]

3.1.2 El Matrimonio en la Sagrada Escritura. La Sagrada  Escritura  habla del matrimonio y de su “misterio”, de  su institución y del sentido  que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones  diversas a lo largo de la historia  de la salvación, de sus dificultades nacidas del  pecado y de su renovación “e el Señor” (1Cor. 7, 39), todo ello en la perspectiva  de la Nueva  Alianza de Cristo y de la Iglesia. (Ef. 5, 31-32).[56]

En el Antiguo Testamento

El mismo Dios  es el autor del matrimonio (G.S. 48). La Vocación del matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del creador  (Gn. 1, 26-27). El matrimonio no  es una institución puramente humana a pesar de las numerosas  variaciones que ha podido sufrir  a lo largo de los siglos.[57]

La conciencia moral relativa a la unidad e indisolubilidad  del matrimonio  se desarrolló bajo la pedagogía  de la ley  antigua. La poligamia  de los patriarcas  y de los reyes  no es todavía  criticada.  No obstante, la ley dada por Moisés  (Dt.  24, 1) se orienta  a proteger  a la mujer contra un dominio arbitrio del hombre.[58]

Contemplando  la Alianza de Dios con Israel bajo la imagen  de un amor conyugal fiel y exclusivo, los profetas fueron preparando  la conciencia del pueblo elegido para una comprensión  más profunda de la unidad  e indisolubilidad  de  matrimonio.[59] A ello también  contribuyeron los escritos sapienciales.

Podemos concluir diciendo que la revelación bíblica del Antiguo Testamento, no creó una institución especial para la sexualidad  y el amor. Aceptó la estructura socio-cultural correspondiente, tratando  de vivirla en una dimensión de fe bíblica  y de transformarla  a partir de los postulados  de la revelación.[60]

En el Nuevo Testamento.

Jesús  no ha instituido  el matrimonio  pues  éste existe  desde el  principio (cf. Gn 2, 24). Pero Cristo  es el que da pleno sentido al matrimonio, ya que de Cristo  procede  la gracia del sacramento.[61]

En su predicación, Jesús enseñó sin ambigüedad  el sentido original de la unión del hombre y la mujer, tal como el creador lo quiso al comienzo: la autorización dada por Moisés, de repudiar a su mujer  era  una concesión a la dureza del corazón.[62] La enseñanza de Jesús  se coloca en la línea de querer llevar a la realización plena la realidad del amor, tal como está dado  por el Creador (Mt. 19, 3-12).[63]

Si el matrimonio  recibió una iluminación nueva al  pasar a ser en la predicación de los profetas  imagen de las relaciones de Dios con su pueblo, ahora en la revelación  cristiana, según la enseñanza en el ámbito  de la alianza  de Cristo con la Iglesia (Ef. 5, 22-3).

La Revelación Cristiana aporta una iluminación especial al amor conyugal desde la Teología de la Virginidad. El Nuevo Testamento nos descubre el misterio genuino del amor conyugal  y nos revela el gran misterio del amor virginal (Mt. 19, 10-11 – 1Cor 7).[64]

3.1.3 El matrimonio en el magisterio de la Iglesia: La Iglesia  a través de los tiempos  le ha dedicado  bastante  tiempo a estudiar y escribir sobre el matrimonio.

Es así que  en la carta encíclica  Casti Connubii del papa Pío  XI (1930) afirma que el matrimonio no fue  instituido, ni es sostenido por obra de los hombres, sino por obra de Dios (D.S. 2225).

El Vaticano II hace una síntesis entre matrimonio como institución y como comunidad de amor; amor que se consolida con el respeto de la vida humana.

Pablo VI en la Humanae Vitae ve el amor conyugal como el verdadero  significado del matrimonio, amor que tiene las siguientes características: Amor plenamente  HUMANO, TOTAL, FIEL, EXCLUSIVO Y FECUNDO.[65]

Juan Pablo II en la Familiaris  Consortio  habla del matrimonio  y virginidad  como dos modos de realizar  la vocación del  amor[66].

También los documentos de Medellín, Puebla y Santo Domingo se han pronunciado sobre la doctrina  y orientación pastoral  en relación al matrimonio.[67]

3.2 SIGNO SACRAMENTA DEL MATRIMONIO

El matrimonio se funda  en el consentimiento de los contrayentes, quienes son  los ministros del sacramento, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente  con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo.[68] Requisitos  para su validez:  Que sea un acto individual, suficiente uso  de razón, que intervenga  la voluntad  y que se realice con adecuada libertad.[69]

3.3 EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO Y LA FE

El matrimonio entra dentro del ámbito  de la fe, de donde  recibe la posibilidad  de ser vivido  en cristiano y donde encuentra  la plenitud  de significación y de realización:

“El matrimonio  es una realidad terrena, tiene un sentido  propiamente humano y debe ser vivido en “el Señor”.  No pertenece  solamente al orden de la creación. Forma  parte del organismo de la salvación y por razón del bautismo, reviste para el creyente  una significación completamente especial.[70]

El matrimonio  solo se comprende  desde la fe, en la que los esposos  son llamados  a ser signos del misterio  de la unidad y de amor fecundo entre Cristo y la Iglesia.  Supone  la fe y sin ella es ilícito celebrarlo.[71]

3.4 LOS SIGNIFICADOS DEL MATRIMONIO

UNITIVO: El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca  la vida entera de los esposos[72]

PROCREATIVO: Por su  naturaleza misma, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son  coronados  como su culminación (G.S. 48;  50).[73]

3.5 CELIBATO  POR EL REINO DE DIOS

“Al hombre se le pide  un acto de voluntad  deliberada, consciente del compromiso y del privilegio  y del privilegio  del celibato.   No se trata de una simple abstención del matrimonio, ni de una observación no motivada  y casi pasiva  de los de una observación  no motivada  y casi pasiva  de las reglas impuestas por la castidad. El acto  de renuncia  tiene su aspecto  positivo en la entrega total  al Reino, que implica  una adhesión absoluta a Dios amado sobre todas las cosas y al servicio de su Reino” (Juan Pablo II)[74]

3.5.1 Dimensiones  del celibato.

  • Carácter  teologal.  El celibato, como cualquier otro estado  de vida, no es comprensible en la vivencia cristiana sino desde la perspectiva  de la vocación.[75]
  • Referencia  Cristológica: El creyente  sabe que, una vez incorporado a la vida y la muerte/Resurrección de Jesús, ya no vive él, sino que  es Cristo quien vive en él y actúa (G al 2, 19-21).  La vocación celibataria cristiana (como la matrimonial) significa  un modo concreto de seguimiento  de Jesús  y una participación especial en la misión confiada a los suyos.[76]
  • Referencia pneumática:  De toda  la realidad  cristiana  hace, además, del celibato  evangélico un signo de la presencia eficaz del Espíritu Santo en la vida y la misión evangelizadora  de la Iglesia, así como en la vocación y misión de cada uno de los cristianos[77]

De estas  se derivan también otras referencias eclesiales y escatológicas[78] que hacen  del celibato cristiano una realidad  muy diferente de la simple decisión de no contraer matrimonio o de guardar  una continencia sexual. También  se deducen  las exigencias éticas que como toda  vocación en la Iglesia, acompañan  también a la vocación/opción por la vida celibataria.[79]

3.4.1 Objeciones al celibato[80]

Las diversas objeciones contra la virginidad y, en consecuencia, contra el celibato suelen reducirse  fundamentalmente  a dos:

  • Que tal opción constituye  un atentado contra la naturaleza  humana y en consecuencia como ideales imposibles y hasta dañinos para la persona  concreta.
  • Que contradice al bien común por limitar la capacidad reproductora de una comunidad social.

Falta, sin duda, una adecuada  comprensión de lo que  realmente  significan  la virginidad y el celibato.

3.4.2 Conclusiones[81]

  • Tanto el matrimonio como el celibato son don de Dios y exigen una respuesta  radical al anuncio y a la oferta  del Reino de Dios.
  • El cristiano  no ha sido llamado  a la santidad “en” un estado de mayor o menor  perfección, sino que ha  sido llamado “a” un estado de vida para que lo santifique  a sí mismo en él. Subraya la integridad e integralidad de la vivencia de la sexualidad.
  • Los que contraen matrimonio se casan en “el Señor” y los  que son llamados  al celibato, lo viven como signo de la presencia  de Cristo en el mundo. Los célibes lo son porque Jesús lo fue y como Jesús lo fue. En entrega al Padre  y en entrega a sus hermanos.[82]
  • La vivencia  del celibato  incluye, subraya y ejemplifica  para toda la comunidad  el  carácter filial, oblativo, consecratorio y martirial de la vida cristiana.
  • El celibato  y la virginidad  adquieren  un carácter profético  en el que  el anuncio y la denuncia  se hacen  creíbles por la renuncia.
  • El celibato no se limita solo a la experiencia  y el compromiso de una “libertad de” ligaduras y responsabilidades familiares, sino que comporta  necesariamente  la “libertad para” o disponibilidad para el servicio al pueblo de Dios.

3.4.3 Algunos medios para guardar  la castidad

La exhortación apostólica PDV No. 50 subraya  algunos valores  para una adecuada  formación y vivencia  del celibato ministerial: madurez psíquica y sexual, vida de oración, dirección espiritual, estima de  la amistad sacerdotal y de la  autodisciplina, aceptación de la soledad, correcto estado personal físico y psicológico.

La conferencia  Episcopal Española, en su plan de formación sacerdotal, recuerda, también, en la formación  para la vivencia  del celibato  algunos valores  humanos: equilibrio  emocional, capacidad de diálogo, de perdón, de colaboración, silencio y soledad, la aceptación del otro y el sentido de la amistad, el amor de la justicia, la capacidad de la responsabilidad y el recto uso de la libertad, el espíritu  de servicio  y disponibilidad, el desprendimiento  y la comunicación de bienes, la laboriosidad  creativa y la austeridad, la firmeza y la constancia, la moderación y la osadía evangélica.[83]

4. LA PATERNIDAD RESPONSABLE

4.1 EN QUE CONSISTE Y QUIENES LA EJERCEN

Consiste en el ejercicio de la libre y generosa voluntad de transmitir, defender y llevar a plenitud la vida humana. La ejercen la pareja humana, los esposos,  comprometiendo su conducta a la intención creadora de Dios. La fecundidad es un don, un fin del matrimonio, pues el amor conyugal tiende naturalmente a ser fecundo. La Iglesia que está a favor de la vida (F.C. 30) enseña que todo acto matrimonial  debe quedar abierto a la transmisión de la vida (H.V. 11)[84]

Llamados a la vida, los esposos participan del poder creador y de la paternidad de Dios. Los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador.[85]

En el matrimonio como sacramento con el doble significado de la donación conyugal (aspecto unitivo y pro-creativo) se  ha de conservar el sentido del amor mutuo y verdadero y su ordenación a la altísima vocación del hombre a la paternidad.[86]

“El matrimonio y el amor conyugal, por su propia índole, se ordenan a la procreación y a la educación de la prole. Los hijos son, sin duda, el regalo más hermoso del matrimonio, y contribuyen al bien de los padres más que cualquier otra cosa”[87]

Según el Concilio Vat. II la familia voluntaria y responsablemente numerosa constituye un gran valor; sin embargo no se puede decir que el ideal cristiano sea pertenecer a una familia numerosa. Está mal no tener hijos por egoísmo, pero también lo es tenerlos en un modo irresponsable. El niño que viene al mundo tiene derecho a tener un hogar y ser alimentado y educado como conviene.[88]

La pasividad irresponsable no puede presentarse como una virtud.[89]

Engendrar una vida humana es tan decisivo que no puede ser nunca consecuencia un acto irresponsable de los padres.

En la generación de la vida los esposos realizarán una de las dimensiones más altas de su vocación: son colaboradores de Dios; por tanto están obligados a un comportamiento extremadamente responsable.[90] Todo niño que nace debe ser acogido con cariño y bondad; al transmitir la vida a un hijo, el amor conyugal produce una persona nueva singular, única e irrepetible. Allí empieza para los padres el ministerio de evangelización: fundar su paternidad responsable en las circunstancias económicas, sociales, culturales, demográficas en que se vive.[91]

4.2 CRITERIOS DE PATERNIDAD RESPONSABLE

4.2.1 Principios doctrinales:

El amor conyugal exige a los esposos una conciencia de su misión de paternidad responsable (H.V.1). La  paternidad responsable hay que considerarla bajo diversos aspectos legítimos y relacionados entre si:

a)    En relación con los procesos biológicos: Paternidad responsable significa un conocimiento y respeto por las funciones biológicas.

b)    En relación con las tendencias de las pulsiones sexuales y de las pasiones: La paternidad responsable comporta el necesario dominio que debe ejercer la razón y la voluntad sobre ellas.

c)    En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales: la paternidad responsable se pone en practica, ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión, por graves motivos de evitar un nuevo nacimiento, durante algún tiempo o por un tiempo indefinido.

d)    En relación con el orden moral objetivo: la paternidad responsable exige que los cónyuges reconozcan plenamente sus propios deberes para con Dios, para con ellos mismos, para con su familia y la sociedad en una justa jerarquía de valores; además implica el respeto de la naturaleza y de la finalidad del acto conyugal.[92]

Los esposos deben descubrir la voluntad de Dios sobre ellos a través de la situación concreta.

  • Ser casados
  • Lo mínimo que se le ha de ofrecer a un hijo es un hogar.
  • Tener presente otras realidades: la casa, la salud física y psíquica,  las posibilidades económicas y educativas de la pareja y la seguridad social.[93]

4.2.2. Dotes de la paternidad responsable:

  1. 1. La generosidad: Los esposos cristianos, confiados a la Providencia divina y cultivando el espíritu de sacrificio, glorifican al creador y tienden a la perfección en Cristo, cuando con responsabilidad generosa, humana y cristiana cumplen su misión creadora.
  1. 2. La responsabilidad ha de ser humana: Dictada por la prudencia humana, ante la prevención de los recursos con que contaran para la debida condición de los esposos: presupuesto familiar, la salud, adecuada y educación de los hijos.
  1. 3. Una responsabilidad cristiana: Se ha de distinguir por su carácter sobrenatural, propio de los hijos de Dios y de la Iglesia (Vivencia de virtudes teologales, la Oración, sacramentos)[94]

4.3 MÉTODOS DE PATERNIDAD RESPONSABLE

Es  totalmente decisivo el ángulo y la perspectiva que se adoptan en la cuestión de los métodos para regular la concepción; incluso la misma elección de las palabras es de suma importancia. Ej., hablar de “regulación de los nacimientos”; estas palabras intencionalmente incluye el aborto que evita un nacimiento normal. Hay que preferir entonces la expresión: “regulación de la concepción” o “contraconcepción”.

En cuanto a los métodos hay muchas clasificaciones, pero hay que mirar su valor moral.

La norma general es el “respeto a la persona humana”. En otras palabras, no se debe permitir ninguna clase de manipulación en menoscabo de la dignidad de la persona humana y de su libertad.

Son medios ilícitos: El aborto, la esterilización directa del hombre o de la mujer, el coito interrumpido u onanismo conyugal, el uso de los medios que impiden el anidamiento del óvulo fecundado como el empleo de anillos intrauterinos, el DIU, la píldora anticonceptiva y directamente abortiva,  el uso de medios físicos como el preservativo. . [95]

Métodos ilícitos[96]

Nombre

Cómo funciona

1. Dispositivos intrauterinos (DIV, ESPIRAL Se coloca en el útero creando condiciones que inmovilizan los espermatozoides impidiendo fecundar los óvulos, y si hay fecundación impide la anidación.
2. Quirúrgicos (ligadura trompas; vasectomía). Obstruye, bloquea la fecundación
3. Método de barrera. Diafragma y capuchón cervical, espermatizidas que  obstruyen y bloquean la fecundación.

4. Métodos hormonales

Anticonceptivos orales combinados (píldora); anticonceptivos inyectables que impiden la ovulación y por tanto la fecundación
5. Método Onanístico Es el coito interrumpido.

Valoración moral:

La causa básica de la ilicitud de todos estos métodos reside en  la mentalidad antivida, antifecundidad que en ellos se refleja, y por lo tanto en el egoísmo que esconde su uso.[97]

Consecuencias negativas del uso de los métodos de regulación artificial de la natalidad:

  • Se abre un camino fácil y amplio a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad
  • El hábito del uso de prácticas anticonceptivas acaba por hacer perder el respeto a la mujer, considerándola como un simple instrumento de goce egoistico  y no compañera respetada y amada[98]

Los medios ilícitos que según la Humanae Vitae. (n. 14) hay que excluir:

  • La interrupción directa del proceso generador, ya iniciado, sobre todo el aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones terapéuticas
  • La esterilización directa perpetua o temporal tanto del hombre como de la mujer, quedando excluida la procreación.[99]

Los medios lícitos:

“La continencia periódica, los métodos de regulación de los nacimientos, fundados en la auto-observación  y el recurso a los periodos fecundos (H.V. 16) son conformes a los criterios de moralidad”[100]

Son aceptados por la Iglesia porque respetan el orden y funcionamiento a diferencia de los del mero control que regulan los nacimientos sin tener en cuenta la moral; Son los métodos naturales a saber:

  • Biológicos: se limitan a aprovechar los periodos agenésicos (infértiles) durante los cuales la relación sexual no puede ser fecunda. Saber y preveer el momento de la ovulación y evitar así la fecundación.
  • Temperatura basal: Con la cual la mujer lleva un control de su propio cuerpo y cuando la temperatura sube al máximo es cuando hay ovulación.
  • Método de Billings, o de moco cervical: un control de esta mucosa permite detectar el momento de la ovulación, pues en ese momento la mucosa es abundante, traslúcida como la clara de huevo.

5. PRINCIPIOS  DOCTRINALES

SEGÚN LOS DOCUMENTOS HUMANAE VITAE;

FAMILIARIS  CONSORTIO; DONUM VITAE

Y EVANGELIUM VITAE

La Iglesia ha recibido de su Señor Jesucristo la misión y la autoridad para que como Madre y Maestra oriente al hombre en su educación y promoción como ser integral.[101] La Iglesia no puede tener  otra actitud para con los hombres que la del Redentor: conoce su debilidad, tiene compasión de las muchedumbres, acoge  a los pecadores, pero no puede renunciar a enseñar  la ley que es propia de una vida humana  llevada a su verdad originaria y conducida por el Espíritu  de Dios.[102]

5.1 PRINCIPIOS BÁSICOS

Ÿ  “Solo  Dios es dueño de la vida”[103] El es el Creador de todo, especialmente de la vida humana, la vida misma es un don de Dios.[104]

Ÿ  “Doctrina  moral del matrimonio está fundada  sobre la Ley Natural iluminada por la Divina  Revelación”.[105]

Ÿ  “Todo  problema referente a la vida humana, hay que considerarlo, a la luz de una visión  integral  del hombre y de su vocación, no solo natural sino eterna”.[106]

Ÿ  “Colaboración responsable de los esposos con el amor  fecundo de Dios; el don de la vida humana debe realizarse en el matrimonio mediante los actos  específicos y exclusivos de los esposos”[107]

Ÿ  “La vida de todo  ser humano ha de ser respetada  de modo absoluto desde el momento mismo de la concepción, todo su ser lleva grabada la imagen del Creador”[108]

Ÿ  “Lo que es técnicamente posible no es por esa única razón moralmente  admisible”.[109]

5.2 MORALIDAD  DEL ACTO CONYUGAL

“El matrimonio es una sabia institución del Creador  para realizar en la humanidad  el designio de amor.[110] En los bautizados el matrimonio, es además signo  sacramental de la gracia, en cuanto representa  la unión de Cristo  y la Iglesia”.[111]

Características del acto conyugal:

Ÿ  Amor  plenamente  humano. Acto de la voluntad libre.

Ÿ  Es un amor total: sin reservas  indebidas o cálculos egoístas.

Ÿ  Amor fiel y exclusivo: un hombre con una mujer.

Ÿ  Amor fecundo. Está destinado a prolongarse suscitando  nuevas vidas.  Los hijos son el don más excelente  del matrimonio.

Moralidad: Respetar  la naturaleza  y la finalidad del acto matrimonial: “Cualquier  acto matrimonial debe quedar abierto  a la transmisión de la vida”.[112] Inseparables  los dos aspectos: unión y procreación.[113] El acto conyugal por su íntima  estructura mientras que une a los esposos  los hace aptos para  la generación de nuevas vidas. Fidelidad  al plan de Dios: “Un acto conyugal impuesto al cónyuge sin considerar  su condición actual y sus legítimos deseos,  no un verdadero  acto de amor”. [114]

5.3 PARANGÓN CON EL RECURSO DE ANTICONCEPCIONISMO

“Todo  acto conyugal  ha de quedar abierto a la vida. En la misión de transmitir  la vida, los esposos  no quedan libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudieran determinar  la manera completamente  autónoma los caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar  su conducta  a la intención creadora  de Dios, manifestada en la misma naturaleza  del matrimonio y de sus actos.[115] El amor  conyugal exige a los esposos  una conciencia  de su misión de paternidad  responsable”[116]

“Anticoncepcionismo: Es todo método, eventualidad o sistema  que impide  temporalmente  la producción de un embarazo  en una pareja fértil.  Es un método artificial  que separa los dos  significados del acto conyugal: el unitivo y procreativo”.[117]

  • Criterios generales: Respeto a la persona humana: No se debe permitir  ninguna clase de manipulación  o menoscabo  de la dignidad de la persona humana y su libertad.[118]
  • La ilicitud  de estos métodos  reside en la mentalidad  antivida, la  antifecundidad y el egoísmo que esconden en su uso.

“La  continencia periódica, los métodos de regulación de los nacimientos, fundados en la auto-observación y el recurso  a los períodos  infecundos  son conformes al criterio  de la moralidad[119], entre estos y el anticoncepcionismo hay una diferencia  antropológica y moral, implica dos lenguajes:  El lenguaje  natural de la donación de los esposos  y el anticoncepcionismo, es el no darse totalmente al otro; dos concepciones de la persona  y de la persona humana irreconciliables entre sí”.[120]

“Consecuencias negativas de los métodos  de regulación artificial: Se abre  un camino fácil y amplio a la infidelidad  conyugal y a la degradación general de la moralidad; el hábito  del uso de prácticas  anticoncepcionistas hacen perder  el respeto de la mujer, considerándola como simple instrumento de goce egoísta; este recurso en las autoridades  públicas, es un arma peligrosa de manipulación y asumen  ellas el sector más personal e íntimo de la pareja conyugal”.[121]

5.4 MÉTODOS ILICITOS

Dispositivos intrauterinos (DIU): Se coloca en el útero, creando condiciones que impiden la anidación, inmovilizan los espermatozoides impidiendo fecundar los óvulos. El efecto principal del DIU es el de prevenir  la implantación del óvulo  fecundado.

Juicio Moral: Es el más inmoral de los  métodos, por atentar contra una vida concebida y genéticamente, constituye un “microaborto”, se corre el  riesgo de producir  un embarazo utópico. Hay además la separación de los dos significados  del acto conyugal.[122]

Métodos Quirúrgicos[123]

-          Ligadura de trompas: Obstruye  las trompas  de Falopio  impidiendo que los espermatozoides  alcancen  y fecunden los óvulos.

-          Vasectomía: Bloquea los conductos deferentes impidiendo que los espermatozoides  se unan al semen que les sirve  de vehículo de eyaculación.  Juicio moral: Es una mutilación como tal, atentando contra la integridad de la persona, solo Dios es dueño de nuestro cuerpo, niega el significado  pro-creativo separándolo del unitivo.[124]

Métodos  hormonales:

-          Anticonceptivos Orales combinados (Píldoras). El estrógeno y la progesterona suprimen la ovulación, espesan  el moco cervical para bloquear  el paso de los  espermatozoides; algunas veces previenen el embarazo, en otros casos es un método  abortivo[125]

-          Anticonceptivos orales con progesterona: Solamente inhiben la ovulación, espesa el moco cervical bloqueando  el paso del espermatozoide.

-          Anticonceptivos inyectables: Se insertan  6 cápsulas de goma NORPLANT bajo la piel, en la parte superior del brazo, la progesterona liberada lenta y constantemente  suprime la ovulación.[126]

Juicio Moral: Obstaculiza  la función pro-creativa, la altera, separa lo unitivo de lo procreador, obstaculiza la fertilidad, un instrumento  de machismo para oprimir a la mujer, facilita la infidelidad  sin riesgo, degrada la juventud, es un arma  poderosa  para ejercer posibles abusos.[127]

5.5 INSTRUCCION SOBRE EL RESPETO A LA VIDA HUMANA NACIENTE.

Esta  instrucción ofrecida por la congregación para la doctrina de la fe, busca  ofrecer una respuesta  concreta a los problemas  referidos  a la vida  naciente y  a la dignidad  de la procreación.

La cuestión  planteada es sobre las técnicas biomédicas  que permite  intervenir  en la fase inicial de la vida  del ser humano y aún en el mismo  proceso procreativo.[128]

La medicina  debe respetar los valores  específicamente  humanos de la sexualidad.

Dentro de estas respuestas  tenemos:[129]

  1. La vida de todo ser humano  ha de ser respetada de modo absoluto desde su fecundación.
  1. El ser humano ha de ser respetado  desde el primer  momento de su existencia.
  1. El don de la vida humana debe transmitirse  dentro del matrimonio mediante  los actos exclusivos  y específicos  de entrega  y que tengan  como fin su curación y la mejora de sus condiciones de salud.
  1. Son lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre  que se respete  la vida y la integridad  del embrión y que tenga  como fin la mejora de sus condiciones de salud.[130]
  1. Toda fecundación contraria a la unidad  y dignidad  de la procreación  como vocación del matrimonio y al derecho de los hijos, la Iglesia  la califica de ilícita e inhumana.
  1. Solo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término, nadie en ninguna circunstancia  puede atribuirse  el derecho de matar de modo  directo a un ser humano inocente.[131]
  1. La importancia moral de la unión existente  entre los significados del acto conyugal y los bienes del matrimonio, exigen que la procreación de una persona  humana haya  de ser el fruto del amor  y deseo mutuo de los esposos.

5.6 LA CASTIDAD CONYUGAL

Es la educación adquirida  por los esposos, para vivir una verdadera  libertad  sexual mediante el respeto  al orden moral, lo que lleva al triunfo de la libertad  sobre el libertinaje  y por tanto una posesión y domino de sí mismo para llegar a una donación a otro amor y de forma total.[132]

Ella ha de llevar a los esposos  a una verdadera madurez cristiana y humana, al noble ejercicio de la sexualidad, fomentando la felicidad entre ellos, el mutuo respeto y la paternidad responsable.[133]

La castidad  conyugal incumbe a ambos cónyuges  en cooperación solidaria,  esto exige gran comprensión, amor y respeto  recíproco, desterrando  del matrimonio  toda cosa que afecte  su naturaleza íntima y santa.[134]

5.7 VALORES QUE PROMUEVE LA CASTIDAD  CONYUGAL.

  • Valoración del otro como el tú.
  • Servicio a la vida de acuerdo con el designio Divino.
  • Defensa de los supremos bienes espirituales  humanos.
  • Expresión de un amor constante  y delicado.
  • Dominio de sí mismo y apertura total al otro.
  • Orientación de la vida conyugal al llamado de Dios.
  • Exaltación plena del valor de la sexualidad dentro de la relación conyugal, favoreciendo los significados unitivo y pro-creativo.[135]

6 EL MATRIMONIO ES INDISOLUBLE

“Es la alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre si el consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y al de la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de Sacramento entre bautizados”.[136]

“Las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la insolubilidad que en el matrimonio cristiano alcanzan una particular firmeza por razón del sacramento”.[137] A la indisolubilidad se opone el divorcio; a la unidad, la poligamia.[138]

Se llama indisolubilidad del matrimonio a la propiedad esencial que tiene el vínculo conyugal de no poderse disolver o romperse durante la vida de los cónyuges. El vínculo conyugal se dice intrínsicamente indisoluble, si no puede romperse por la misma voluntad que lo construyó, es decir, por la voluntad de los cónyuges; y extrínsecamente indisoluble, si no existe en el mundo autoridad alguna capaz de disolverlo.[139]

El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa, fuera de la muerte.[140] En cambio el matrimonio rato no consumado, puede disolverse por dispensa del Sumo Pontífice a petición de ambas partes o de una de ellas, aunque la otra se oponga[141]; de otro modo solo puede disolverse entre no bautizados o cuando uno de los cónyuges recibe el bautismo (Privilegio Paulino).[142]

El matrimonio por positiva institución primitiva de Dios, fue indisoluble; la ley divina positiva, quita todas las vacilaciones que pudieran aún subsistir y después de la mera consideración del derecho natural, por lo menos en lo que respecta al divorcio ejecutado por los cónyuges mismos. El relato de la Creación del varón y la mujer acaba, en efecto, con estas palabras, que son como su  conclusión: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y vienen  a ser una sola carne.[143] Estas palabras contienen implícitamente la afirmación de la indisolubilidad del matrimonio y por ende, el entredicho del divorcio, pues el hombre y la mujer se han hecho una sola carne, un  solo ser.

En este sentido interpretó Cristo mismo al ser interrogado por los fariseos si es lícito al hombre despachar a su mujer por cualquier razón. Jesús responde que el autor del matrimonio es Dios mismo y está vedado al hombre romper esta unión: “lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.[144] Como los fariseos objetan la práctica del repudio, autorizada por Moisés, Jesús añade: “Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a nuestras mujeres, pero al principio no fue así.[145] Estás palabras suponen evidentemente que el matrimonio fue primitivamente instituido de forma que estaba absolutamente prohibido al hombre repudiar a su mujer.[146]

En virtud de la sacramentalidad del matrimonio, los esposos quedan vinculados uno a otro de la manera más profundamente indisoluble, su recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo con la Iglesia.

Es deber fundamental de la Iglesia reafirmar con fuerza la doctrina de la insolubilidad del matrimonio, a cuantos, en nuestros días consideran difícil o incluso imposible vincularse a una persona para toda la vida y a cuantos son arrastrados por una cultura que rechaza la indisolubilidad matrimonial y que se mofa abiertamente del compromiso de los esposos a la fidelidad, es necesario repetir el buen anuncio de la perennidad del amor conyugal que tiene en Cristo su fundamento y su fuerza.

Enraizado en la donación personal y total de los cónyuges y exigida por el bien de los hijos, la insolubilidad del matrimonio halla su verdad última en el designio que Dios ha manifestado en su revelación.[147] La Iglesia permite en algunos casos la disolución del vínculo.

6.1 PRIVILEGIO PAULINO

Se define como el derecho concedido al esposo convertido y bautizado de contraer nuevo matrimonio si la parte que sigue infiel se separa por su cuenta o por lo menos se niega a cohabitar pacíficamente, “sin ofensa del Creador” es decir, evitando todo lo que hace insoportable la vida común, o impide al convertido cumplir sus deberes religiosos.[148]

El Privilegio Paulino, en caso contemplado por San Pablo en (1Co. 7,12), este supone estás condiciones: 1) Un matrimonio contraído entre dos paganos. 2) El bautismo de uno de los dos paganos. 3) El pagano que queda sin bautizarse no quiere cohabitar o no lo quiere hacer pacíficamente. Si se dan estás tres hipótesis y se comprueban, el bautizado tiene derecho a contraer matrimonio con otra persona y en el momento en que contrae el segundo queda disuelto el primero.[149] Para que la parte bautizada contraiga válidamente un nuevo matrimonio siempre se debe interpelar a la parte no bautizada y pedir dispensa al Ordinario.[150]

6.2 PRIVILEGIO PETRINO

Este segundo caso de disolución se da cuando un hombre que tiene varias mujeres o una mujer que tiene varios hombres (poligamia y poliandria simultáneamente) se convierte y se bautiza, entonces puede libremente elegir una de las mujeres que tenia, aunque no sea la primera, aunque no sea legítima, disolviéndose los otros a favor de la fe como valor supremo. Este privilegio se le ha dado al romano Pontífice, en virtud de la protestad dada por nuestro Señor Jesucristo de disolver los matrimonios que no reúnen conjuntamente las cualidades sacramentales, jurídicas y el matrimonio no consumado.[151]

6.3 DECLARACION DE NULIDAD

Si la Iglesia no acepta el divorcio, se reconoce sin embargo, que hay casos en que el matrimonio ha sido nulo, han fallado ciertas condiciones al compromiso matrimonial. Si se pueden probar esos fallos, la Iglesia, por medio de sus tribunales competentes, reconoce entonces la nulidad del matrimonio. No es que se rompa, sino que se declara que no ha tenido verdaderamente lugar. Cada Diócesis tiene su propio tribunal para estás materias. Hay que recurrir al mismo cuando hay razones serias para pensar que un compromiso matrimonial no se ha contraído de verdad.[152]

Para que un matrimonio sea válido se requieren tres elementos:

  • Capacidad jurídica: es la idoneidad que las leyes reconocen a una persona para poder realizar actos jurídicamente válidos: o sea, que la persona tenga uso de  razón, discreción de juicio acerca  de los derechos y deberes.
  • Consentimiento válido: es el acto de voluntad por el cual el hombre y la mujer, se entregan mutuamente en la alianza para formar el matrimonio.
  • Forma canónica de la celebración: consiste en que los novios expresen su consentimiento con palabras de viva voz, en presencia del representante de la autoridad eclesiástica y delante de dos testigos.[153]

Además se requiere que la persona este libre de todo obstáculo jurídico denominado “impedimento dirimente” que consiste en ciertas circunstancias exteriores que, por afectar a las personas de los esposos lo hacen jurídicamente inhábiles, es decir, incapaces de contraer un matrimonio válido, o por lo menos lo prohíbe bajo pena de culpa grave.[154]

Son doce los impedimentos dirimentes y cada uno de ellos constituye causal de  nulidad:

  1. Por edad: No pueden contraer matrimonio válido el varón antes de los 16 años cumplidos, ni la mujer antes de los 14. Impedimento de Derecho Eclesiástico y puede ser dispensado por el Obispo.
  1. Impotencia: Para poder contraer matrimonio se requiere que tanto el hombre como la mujer tengan la capacidad sexual. Si no pueden realizar el acto sexual, sea por defecto atómico, sea por alguna disfunción, o alguna inhibición psicológica; esas personas no son capaces para el matrimonio. Por ser derecho natural no es dispensable.
  1. Vínculo matrimonial anterior: Atenta inválidamente el matrimonio quien está ligado  por el vínculo de un matrimonio anterior, aunque no haya sido consumado. Es impedimento de derecho natural y también divino no dispensable, a no ser que se trate de matrimonio rato o no consumado de privilegio Paulino.
  1. Disparidad de culto: Este impedimento existe entre un católico y un no bautizado. Es impedimento de derecho eclesiástico dispensable por el Obispo.
  1. Orden sagrado: Consiste en la inhabilidad para contraer matrimonio de aquel que ha recibido las ordenes sagradas. Presupone y se funda en la obligación del celibato. Es impedimento de derecho eclesiástico dispensable solo por la sede Apostólica.
  1. Voto religioso: Atentan inválidamente el matrimonio quienes están vinculados por voto público perpetuo de castidad de un instituto religioso. No toca este impedimento a los miembros de los institutos seculares, ni tampoco a los miembros de las asociaciones de vida apostólica. Es impedimento de derecho eclesiástico dispensable por la Sede Apostólica.
  1. Rapto: Si una mujer es raptada con intención de matrimonio, mientras esté en esa situación de rapto, de falta de libertad, aunque quiera no puede contraer matrimonio con el raptor, porque tiene impedimento. Este impedimento tiene la finalidad de proteger la dignidad de la mujer. Es de derecho eclesiástico y de él puede dispensar el Ordinario del Lugar.
  1. Crimen: Siempre tiene que intervenir la muerte de uno de los dos cónyuges. Puede haber dos casos: que uno con intención de casarse con una persona determinada elimine al propio cónyuge o al cónyuge de ella, o bien que sin tal intención dos hayan colaborado en eliminar al cónyuge de uno de ellos. En tal hipótesis no pueden contraer matrimonio entre sí. Esto no sucede frecuentemente, pero se trata de una situación tan contraria a la santidad del matrimonio, que para los poquísimos casos que puedan darse, este impedimento queda reservado a la Santa Sede. El Ordinario del Lugar no puede dispensarlo. Es impedimento de Derecho Eclesiástico reservado a la Santa Sede Apostólica, pero de este impedimento no suele dispensar.
  1. Consanguinidad: Es la relación de sangre que hay entre las personas que proceden de un mismo tronco. El impedimento de consanguinidad en línea vertical, padres, hijos, nietos, vige en toda línea; y en línea horizontal, hermanos tíos, sobrinos, primos, etc., vige solamente hasta primos hermanos. En línea colateral el impedimento, que existe entre hermanos, es de derecho divino y por eso nunca se dispensa. El hecho de que en el tronco las personas sean entre sí consanguíneas, no tiene ninguna relevancia jurídica. Es impedimento de derecho divino o por lo menos de derecho natural en línea recta y en línea colateral hasta el segundo grado (hermanos), por eso en estos casos no hay dispensa; por los demás grados de línea colateral son de derecho eclesiástico y pueden ser dispensados por el Ordinario del Lugar.
  1. Afinidad: Es la relación que existe entre uno de los esposos y los consanguíneos del otro. Este impedimento vige sólo en línea recta. Si uno queda viudo, puede casarse con una hermana de la mujer difunta, sin ningún recurso a nadie, porque no hay impedimento; pero en todos sus grados: entre el yerno y la suegra, entre el suegro y la nuera, hijastro y madrastra, etc., todas la combinaciones que pueden haber, en línea recta. Es impedimento de derecho eclesiástico dispensable por el Ordinario del Lugar.
  1. Pública honestidad: Se deriva del matrimonio no válido, o del notorio y público concubinato. Se da entre el hombre y las consanguíneas en línea recta de la mujer y viceversa. Solamente en el primer grado de línea recta. Es de derecho eclesiástico, dispensa el Ordinario del Lugar.
  1. Parentesco legal: se desprende de la adopción legal y se da entre los padres e hijos, o entre hermanos. Es de derecho eclesiástico, dispensa el Ordinario del Lugar. [155]

6.4 DIVORCIO Y MATRIMONIO CIVIL

El divorcio consiste en la disolución del vínculo matrimonial contraído por el divorcio civil o religioso, disolución ratificada legalmente por la celebración del nuevo matrimonio. A este divorcio se le llama divorcio perfecto, para distinguirlo del “imperfecto”, que se legaliza con la separación legal de los esposos. Manteniéndose el vínculo matrimonial.[156]

El matrimonio civil se define como “un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente”.[157] Para este matrimonio existe el divorcio que se denomina perfecto porque va directamente contra la indisolubilidad. El matrimonio se disuelve por la muerte real o presunta (declarada jurídicamente) de uno de los cónyuges o por divorcio jurídicamente decretado. Los efectos civiles de todo matrimonio religioso cesarán por divorcio decretados por el juez de familia o promiscuo de familia.

El Art. 154 del Código Civil, modificado por el 6 de la ley 25 de 1992 señala como causales de divorcio las siguientes. Las relaciones sexuales extramatrimoniales de uno de los cónyuges, salvo que el demandante las haya consentido, facilitado o perdonado; el grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les impone como tales y como padres, los ultrajes, el trato cruel y el maltrato de obra, la embriaguez habitual de uno de los cónyuges, salvo prescripción médica, toda enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o psíquica, de uno de los dos cónyuges, que ponga en peligro la salud mental o física del otro, a descendientes, o personas que estén a su cuidado o convivan bajo el mismo techo, la separación de los cuerpos, judicial o de hecho, que haya perturbado, por mas de dos años y en consentimiento de ambos cónyuges, manifestado ante el juez competente y reconocido por este mediante sentencia.[158]

6.5 LA CELBRACION DEL MATRIMONIO SUPONE LA FE

Los creyentes viven la misma realidad natural que los no creyentes, pero están invitados a vivirla de otro modo, en el marco de la Iglesia, verdadera “sociedad alternativa” en pequeño, cuyo reflejo se encuentra un poco de ciertos grupos comunitarios actuales. Se percibe espontáneamente la vida conyugal como una de las formas de vivir el amor de Cristo.

“La comunión entre Cristo y los hombres, contenido fundamental de la Revelación y la experiencia de la fe de Israel, encuentra una significativa expresión de alianza esposal que centraliza la Revelación. “Dios ama a su pueblo” es pronunciada a través de las palabras más concretas con el que el hombre y la mujer declaran su amor conyugal. Su vínculo de amor se convierte en imagen y símbolo de la Alianza que une a Dios con su pueblo”.[159]

“La celebración debe ser válida, digna y fructuosa, por la que es necesario una previa disposición del matrimonio recibiendo la penitencia. La fe pide desposarse ante la Iglesia Católica, pueden tener grados diversos y es deber primario de los padres hacerla descubrir, nutrirla y hacerla madurar”.[160]

¿Qué hacer con los no creyentes? Cuando los contrayentes dan muestra de rechazar de manera explicita y formal lo que la Iglesia realiza cuando celebra el matrimonio, el pastor no puede admitirlo a la celebración y tiene la obligación de tomar nota de la situación y hacer comprender a los interesados en tales circunstancias; no es la Iglesia, sino ellos quienes impiden la celebración que a pesar de todo piden además de que deben buscar por todos los medios hacerles entender, que por razón de su bautismo están unidos a una alianza esposal con Cristo y con la Iglesia cuando los fieles desean contraer matrimonio. El cristiano no debe despreciar el sacramento o quedarse con el mero matrimonio civil.

6.6 INFORMACION CANÓNICA

Se refiere a la investigación previa, recopilación de los documentos y requisitos necesarios para el matrimonio, en los que conste que nada se opone a la celebración del matrimonio.

El expediente matrimonial tiene cuatro partes:

  1. Aspectos jurídicos y documentales: Contiene la identificación del expediente, Diócesis, parroquia y número de archivo, fecha. El expediente debe estar completo, sin cosas pendientes antes de la celebración del matrimonio, no se olvide dar informe al Ordinario del lugar en cualquier momento.

a)            Ordinariamente:

  • El interrogatorio de los contrayentes y de los testigos.
  • Certificado reciente del bautismo.
  • Certificado de confirmación o declaración jurada de haberla recibido.
  • Certificado de asistencia al curso matrimonial diocesano.
  • Certificado de proclamas o dispensa.[161]

b)           Casos especiales.

  • Si hay legitimaciones, el documento público de reconocimiento o una declaración juramentada sobre lo mismo.
  • Si había un impedimento, el documento o rescripto de dispensa.
  • En caso de matrimonio mixto, promesa escrita y firmada por parte católica sobre el bautismo y educación católica de los hijos.
  • En el caso de un divorcio de matrimonio civil, certificado de divorcio civil del precedente matrimonio civil contraído con tercera persona.
  • En caso que venga otro sacerdote a presenciar el  matrimonio, delegación del párroco para presenciar el matrimonio.
  • En caso de matrimonio por poder, el documento respectivo.
  • Si da licencia para la celebración del matrimonio en otra parroquia.
  • Si uno de los cónyuges es viudo, la partida de defunción.
  • En el caso de nulidad del matrimonio precedente o declaración de rato no consumado.
  • En el caso de aplicación de “privilegio Paulino” o del “privilegio Petrino” la dispensa a favor de la fe.
  • En caso de menores, interrogatorio de los padres de los contrayentes.[162]
  1. Interrogatorio de los contrayentes: El examen tiene por objeto dar una certeza moral de la libertad del contrayente. La celebración sacramental debe estar precedida del examen prematrimonial. El interrogatorio de cada contrayente debe realizarse por separado, hecho por el párroco o su delegado, en ambiente de diálogo y comprensión pastoral. Luego se hará el juramento para garantizar la calidad humana  y cristiana del matrimonio.

Se pedirán datos personales generales: documentos de identidad, domicilio, datos especiales sobre la vida de fe y datos relativos al matrimonio (presiones, condiciones, libertad canónica) se pregunta por la presencia del impedimento tomando conciencia que son indispensables de la ley de Dios y de la Iglesia para cuestionar valores fundamentales del matrimonio y para promover la calidad humana y cristiana del mismo; viene luego la aceptación del matrimonio sacramental y de sus exigencias.

  1. Interrogatorio de los testigos: No se admiten como testigos personas que no conozcan suficientemente a los contrayentes. El interrogatorio de los testigos debe también hacerse separadamente, bajo el juramento de decir toda y solo la verdad; sobre la libertad de los contrayentes, la existencia de impedimentos y demás circunstancias necesarias.
  1. Apéndice: Los apéndices se refieren a la información complementaria que se ha de buscar según el caso.[163]

6.7 MATRIMONIOS MIXTOS

Es el matrimonio de un católico con un bautizado no católico. El catecismo de la Iglesia católica afirma que según el derecho actual en la Iglesia Latina, un matrimonio mixto necesita para su licitud el “permiso expreso” de la autoridad eclesiástica que solamente se da por simple causa y con finalidad de evitar los peligros contra la fe; por ello a la parte católica se le prescriben algunas “cauciones”. Se exige el compromiso escrito de evitar el peligro de apartarse de su fe, de bautizar y educar católicamente a los hijos. A la parte no católica se le piden que conozcan dichas “cauciones”.

A ambas partes se dará instrucción sobre los fines y las propiedades esenciales del matrimonio, los cuales no pueden ser excluidos por los dos.[164]

6.8 SITUACIONES IRREGULARES

Matrimonio a prueba: Es la unión de un varón y una mujer con intimidad sexual realizada para experimentar o probar el amor que se tiene con miras a un eventual futuro matrimonio. Cualquiera que sea la firmeza del propósito de quienes se comprometen en relaciones sexuales prematuras, éstas no garantizan que la sinceridad y la fidelidad de la relación interpersonal entre un hombre y una mujer quedan aseguradas, y sobre todo protegidas contra los vaivenes de las pasiones.

Además, “es poco convincente que se haga un “experimento” tratándose de personas humanas, cuya dignidad exige que sea únicamente termino de un amor de donación, sin límite alguno de tiempo, ni de otras circunstancias”.[165]

Uniones libres de hecho: Es la unión de un varón con una mujer que les implica intimidad sexual a la que no le quieren dar forma jurídica y pública. En efecto, algunos se consideran como obligados por difíciles situaciones económicas, culturales, religiosas, en cuanto que, contrayendo matrimonio regular, quedarán expuestos a daños, a la pérdida de ventajas económicas y discriminaciones, etc.

Cada uno de esos elementos pone a la Iglesia en serios problemas pastorales, por las graves consecuencias religiosas y morales que de ellos derivan (pérdida del sentido religioso del matrimonio dicho a la luz de la alianza de Dios con su pueblo, privación de la gracia del sacramento, grave escándalo) los pastores se empeñan en la iluminación paciente.[166]

La reconciliación en el sacramento de la penitencia que se abrirá el camino al sacramento Eucarístico, puede darse únicamente a los que arrepentidos de haber violado el signo de la alianza y la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios como por ejemplo: la educación de los hijos, no puede cumplir la obligación de la separación, asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de actos propios de los esposos.

Del mismo modo el respeto al sacramento del Matrimonio, a los mismos esposos y sus familiares, así como a la comunidad de fieles, prohíbe a todo pastor efectuar ceremonias de cualquier tipo para los divorciados que vuelven a casarse. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión que se celebran nuevas nupcias sacramentales válidas, y como consecuencia inducirá a error sobre la indisolubilidad del matrimonio válidamente contraído.

Actuando de este modo, la Iglesia profesa la propiedad, la fidelidad a Cristo y a su verdad, al mismo tiempo se comporta con espíritu materno para estos hijos suyos, especialmente hacia aquellos que inculpablemente han sido abandonados por su cónyuge legítimo. La Iglesia está firmemente convencida que también quienes se han alejado del mandato del Señor y viven en tal situación, pueden obtener de Dios la gracia de la conversión y la salvación. Si perseveran en la oración, en la penitencia y en la caridad.[167]

Separados y divorciados no casados de nuevo: Motivos diversos, como incomprensibles y recíprocos, la incapacidad de abrirse a las relaciones interpersonales etc., puede conducir dolorosamente al matrimonio válido a una ruptura con frecuencia irreparable, obviamente la separación debe considerarse como un remedio después de cualquier intento razonable aunque haya sido inútil. La soledad y otras dificultades son a veces patrimonio del cónyuge separado  especialmente si es inocente. En este caso la comunidad eclesial debe particularmente sostenerlo, procurarle estima, solidaridad, incluso en la difícil situación en la que se encuentra, ayudarle a cultivar la exigencia del perdón, propio del amor cristiano y la disponibilidad de reanudar eventualmente la vida conyugal anterior.[168]

Parecido es el caso del cónyuge separado que ha tenido que sufrir el divorcio, pero que conociendo bien la indisolubilidad sin vínculo matrimonial válido no se debe implicar en una nueva unión, empeñándose en cambio en el cumplimiento prioritario de sus deberes familiares y de las responsabilidades de la vida cristiana.  En tal caso de su ejemplo de fidelidad y de coherencia cristiana asume un particular valor del testimonio frecuente al mundo y a la Iglesia, haciendo todavía mas necesaria, por otra parte de ésta, una acción continua  de amor y de ayuda, sin que exista un obstáculo  para la admisión a los Sacramentos.[169]

Divorciados casados de nuevo: La experiencia diaria enseña, por desgracia, que quien ha recurrido al divorcio tiene normalmente la intención de pasar a una unión, obviamente sin el rito religioso católico. Tratándose de una plaga que, como otras, invade cada vez más ampliamente incluso los ambientes católicos, el problema debe afrontarse con atención improrrogable. Los Padres Sinodales lo han estudiado expresamente. La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede abandonar así mismo a quienes -unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental- han intentado pasar a nuevas nupcias.  Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación.[170]

Los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones. En efecto, hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar su primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido.  Finalmente están  los que han contraído una unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia en que el precedente matrimonio, irreparablemente  destruido no había sido nunca válido.

En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solicita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto bautizados, participar en su vida.  Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad a favor de la justicia a educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día en la gracia de Dios. La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y la esperanza.

La Iglesia no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura, reafirma su praxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casen otra vez.  Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida, contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía.  Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.[171]


[1] Cf. Catecismo, n. 2332

[2] LORD, J, y KELLY, G., Problemas de Teología Moral, 72-77

[3] http://www.unav.es/cdb/dbcapo16a.html. La Sexualidad Humana

[4] PUIGAMOY, Jaime. Derecho Matrimonial Canónico. Barcelona: Ediciones Bosch, 1959, 70.

[5] Cf. Catecismo, n. 2331

[6] Cf. Catecismo, n. 2332

[7] Cf. Catecismo, n. 2335

[8] Cf. Catecismo, n. 2332

[9] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética Sexual y Familiar. Tunja: Instituto Universitario Juan de Castellanos. 1996, 29-82.

[10] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética Sexual, 29-82.

[11] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética Sexual, 29-82.

[12] EQUIPO INTERDISCIPLINAR. Sexualidad y Vida Cristiana, 23-28.

[13]FLECHAS Andrés, Jose Ramón, Moral de la persona. P.55

[14] Orientaciones Educativas Sobre el Amor Humano, 90.

[15] HARING, Bernhard. Libertad y Fidelidad en Cristo Tomo II, 525.

[16] FORCANO, Benjamín. Nueva ética sexual. P 11-15.

[17] Familiares Consortio, n. 11

[18] Cf. Catecismo, n. 2332

[19] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética Sexual, 96.

[20] Cf. Catecismo, n. 2350 – 2359.

[21] Familiares Consortio, n. 32.

[22] Cf. Catecismo, n. 2380 – 2391

[23] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética Sexual, 96.

[24] Cf. Catecismo, n. 2338- 2345.

[25] Cf. Catecismo, n. 2342-2344.

[26] Cf. Catecismo, n. 2353.

[27] Cf. Catecismo, n.2354.

[28] Cf. Catecismo, n. 2355.

[29] Cf. Catecismo, n. 2356.

[30] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética sexual y Familiar. I.U.JC. Tunja, 1996. Pág. 83.

[31]Cf. CATECISMO DE LA IGLESIA. No. 2352.

[32] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética sexual y Familiar, 127.

[33]Cf. Persona Humana. No. 9.

[34] Cf. PERSONA HUMANA, n. 9.

[35] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética sexual y Familiar, 128.

[36] MESA RUIZ, Carlos Germán. Ética sexual y Familiar, 129.

[37] Cf. CATECISMO IGLESIA CATOLICA, n. 2357.

[38] COMPROMISO MORAL DEL CRISTIANO, n. 1267.

[39] Persona Humana, n. 8.

[40] Cf. CATECISMO IGLESIA CATOLICA, n. 2357.

[41] Cf. CATECISMO IGLESIA CATOLICA 2358.

[42] COMPROMISO MORAL, n. 1268.

[43] MESA RUIZ, Carlos Germán, 125.

[44] MESA RUIZ, Carlos Germán, 117.

[45] Cf. Persona  Humana, n. 7.

[46] CATECISMO DE LA IGLESIA, n. 2250.

[47] SARDI, Paolo. Comentarios de la declaración “Persona Humana”. Pág. 117.

[48] CATECISMO IGLESIA CATOLICA, n. 2380.

[49]Cf. Persona Humana, n. 7.

[50] Cf. FAMILIARIS CONSORTIO, n. 11.

[51] Cf. GAUDIUM ET SPES, n. 49.

[52] CATECISMO IGLESIA CATOLICA, 2363-2363.

[53]CATECISMO IGLESIA CATOLICA, n. 2291.

[54] JUAN PABLO II. Familiaris Consortio, 16.

[55] MESA RUIZ, Carlos Germán. Etica Sexual y Familiar. Tunja 1996. p. 194.

[56] C.E.C. No. 1602

[57] C.E.C. No. 1603

[58] C.E.C. No. 1610

[59] C.E.C.  No. 1611

[60] VIDAL, Marciano. Moral del Matrimonio. Colección EAS. Ed. P.S. Madrid, 1980. p.  15

[61] MARTÍNEZ, Oswaldo.  Tratado de Sacramentos II. 1995.

[62] C.E.C. No. 1614

[63] VIDAL. M. op.cit.  p. 23.

[64] cf. Ibid. p. 16 y 23.

[65] H.V.  No. 9

[66] F.C.  No. 11

[67] M. 3, 11; p. 538. S.D. 212, 213

[68] C.E.C. No. 1662

[69] C.I.C. c. 1095- ss

[70] cf.  MARCIANO, V. op. cit. p. 17

[71] cf. F.C.  68

[72] cf. C.E.C. No. 1644 – 1651 F.C. No. 19

[73] C.E.C.  No. 1652 – 1654 F.C.  No. 28.

[74] Citado por FLECHA, José Ramón. Moral de la personal. Amor y sexualidad. Ed. BAC Madrid, 2002. p.  285-286

[75] Ibid. p. 270

[76] Ibid p. 270 y Sacerdotalis Coelibatus n. 19-25

[77] Ibid. p.  270

[78] Sacerdotalis Coelibatus  No. 26 – 34

[79] cf. FLECHA, r. op cit. p. 270 – 271

[80] cf. Ibid p. 267 – 268. Ver también  objeciones de Pablo VI en Sacerdotalis  Coelibatus No. 5 – 16

[81] Cf. Ibid. p. 264 – 291

[82] Celibato por el Reino  de los Cielos. Mt. 19, 12. 1 Cor.  7, 32. P.O No. 16; C.E.C.  1579, 1620  C.I.C. c 277, 599 F.C. No. 16 P.D.V No. 29; L.G. 42, 44.

[83] Citado por FLECHA,  Ramón. Op.cit. p. 289 – 290.

[84] Cat I. Cat. n. 2366

[85] Cat. I. Cat. n. 2367

[86] MESA, Germán. Ética sexual y Familiar, p. 227

[87] G.S. n. 50

[88] Síntesis de Moral, Seminario Mayor de Tunja 2003,  p. 283

[89] Cfr HORTELANO, Antonio. Problemas actuales de la Moral. P. 618-619

[90] FERNANDEZ, Aurelio. Compendio de Teología Moral, p. 292

[91] Puebla n. 584

[92] MESA, op.cit p. 228

[93] Síntesis de Moral. Seminario Mayor de Tunja, 2003. p. 285-286

[94] Síntesis de Moral. Seminario Mayor de Tunja 1998, p. 299

[95] Síntesis de Moral, Seminario Mayor de Tunja, 2003. p. 287

[96] cfr. MESA,op. Cit . P. 236-241

[97] Síntesis de Moral, Seminario Mayor de Tunja, 2003. p. 286-287

[98] H. V. 17

[99] Síntesis de Moral, Seminario Mayor de Tunja, 2003. p. 287

[100] Cat I. Cat. N. 2370

[101] Humanae Vitae, n. 4.

[102] Humanae  Vitae,  n. 19; Rm 8, 1 ss.

[103] Evangelium Vitae., n. 55.

[104] Donum  Vitae, n. 5

[105] Humanae  Vitae, n.  4.

[106] Humanae  Vitae, n. 7

[107] Humanae Vitae, n. 9. Gaudium et Spes, n. 50.

[108] Donum Vitae, n. 7.

[109] Gaudium et Spes, n. 35. Donum  Vitae, n. 13.

[110] Humanae Vitae, n. 8.

[111] Humanae Vitae, n. 8.

[112] Casti Connubi Pío XI, 560.

[113] Humanae  Vitae, n. 12.

[114] Humanae Vitae, n. 13.

[115] Gaudium et Spes., n. 50-51. Humanae  Vitae, n. 10.

[116] Humane  Vitae.  n. 11.

[117] Familiaris Consortio, n. 32.

[118] Humanae Vitae, n. 11

[119] Catecismo  de la Iglesia Católica, n. 2370. Humanae Vita, n.  16

.[120] Familiaris  Consortio, n. 32.

[121] Humanae Vitae, n.  17.

[122] Humanae Vitae, n. 11

[123] MESA RUIZ, Carlos Germán. Tratado de Moral Sexual.

[124] MESA RUIZ, Carlos Germán. Tratado de Moral Sexual.

[125] MESA RUIZ, Carlos Germán. Tratado de Moral Sexual.

[126] Cfr. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA n. 2362

[127] Cfr. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA n. 2364

[128] Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE: Respeto a la Vida Humana  Naciente

[129] Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE: Respeto a la Vida Humana  Naciente

[130] Cf. CONGREGACIÓN  PARA LA DOCTRINA DE LA FE : Respeto a la vida Humana  Naciente.

[131] Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE: Respeto a la Vida Humana  Naciente

[132] Cfr. Catecismo  de la Iglesia Católica, n. 2363.

[133] Cf.  CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE: Respeto a la Vida Humana Naciente.

[134] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica n. 2360

[135] Cfr.  Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2361-2365

[136] Cfr., CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA,. N.1055.

[137] Cfr., CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA, n. 1056.

[138] Cfr., ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. Herder, Barcelona, 1973. p.149.

[139] Cfr., ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 189.

[140] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. c. 1141.; ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 192.

[141] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. c.1142.; ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 195.

[142] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. c. 1150.; ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 197.; WOLFANG, Bernert. Diccionario de Teología Dogmática. Art. Sacramento del matrimonio, Barcelona, 1990.

[143] BIBLIA DE JERUSALÉN, Nueva edición totalmente revisada y aumentada. Editorial Española Desclée de Brouwer, S.A., Bilbao, 1975. Gn. 2,24.

[144] BIBLIA DE JERUSALÉN. Mt. 19,3-7.

[145] BIBLIA DE JERUSALÉN. Mt. 19,7-8.

[146] Cfr., ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 151.

[147] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica, Ediciones Paulinas, Bogotá, 1996. n. 13.20.

[148] Cfr., ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 203-207.

[149] Cfr., Tratado de Derecho Canónico, Tunja. Seminario Mayor, 1998, p. 54.; CODIGO DE DERECHO CANONICO. EDICEP. c. 1143-1147.; HANS, Roter y BUNTER, Virt. Nuevo Diccionario de Moral Cristiana. Arto. Matrimonio. p.377.; JEAN, Bernhard. Divorcio e Indisolubilidad del Matrimonio, Herder, Barcelona. p. 85-89.

[150] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. EDICEP. c. 1144.

[151] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. EDICEP. c. 1144.; Tratado de Derecho Canónico, Tunja, 1998. p.55.

[152] Cfr., BAGOT, Jean Pierre. Para vivir el matrimonio, Verbo Divino, Estella, 1993. p.91.

[153] Síntesis de Moral, Tunja. Seminario Mayor de Tunja, 2000. p. 358.

[154] Cfr., ADNES, Pierre. El misterio cristiano, el matrimonio. p. 139.

[155] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. EDICEP. c. 1083.; Tratado de Derecho Canónico, Tunja, 1998. p. 37-45.

[156] Cfr., MESA RUIZ, Carlos Germán. Pbro. Etica Sexual y Familiar. Tunja, 1996. p. 215.

[157] Cfr., Código Civil. Art. 113.

[158] Anexo. Tratado de Etica Sexual. Legislación y Sexualidad, 1996. p.4-6.

[159] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n.12.

[160] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n.67-68.

[161] Cfr., CODIGO DE DERECHO CANONICO. EDICEP. c. 1067.

[162] Cfr., Tratado de Derecho Canónico, 1998. De la atención pastoral y de lo que debe preceder a la celebración del matrimonio. p. 2-3.

[163] Cfr., Tratado de Derecho Canónico, Tunja, 1998. p. 3-4.

[164] Cfr., Tratado de Derecho Canónico, Tunja, 1998. p. 5.

[165] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 80.

[166] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 81.

[167] Cfr., LEGRAN, Michael. Divorciados y vueltos a casar, Reflexión bíblica, teológica y pastoral. Sal Térrea, Santander, 1990. p. 23.

[168] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 82.

[169] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 82.

[170] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 83.

[171] Cfr., JUAN PABLO II. Familiaris consortio, Exhortación Apostólica. n. 84.

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